El bostezo es un acto involuntario: abrimos la boca profundamente, inhalamos aire y exhalamos con un sonido característico. Se relaciona con el sueño, el cansancio, la monotonía y hasta con momentos de estrés.
Ver o escuchar a alguien bostezar activa en nuestro cerebro áreas vinculadas con la empatía y la imitación. Por eso, más del 50% de las personas que ven un bostezo terminan repitiéndolo. Es un reflejo social que nos conecta con los demás.
Los animales también bostezan y contagian: perros, gatos y hasta chimpancés. El bostezo es un lenguaje universal que atraviesa culturas y especies.
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