Se pensaba que al meterse al agua tras comer, la digestión desviaba el flujo sanguíneo y provocaba fatiga, desmayos e incluso ahogamientos. Por eso, padres y abuelos recomendaban esperar antes de regresar a la piscina o al mar.
La Federación Internacional de Salvamento Acuático asegura que no existe evidencia científica de que comer antes de nadar provoque ahogamientos. La Clínica Mayo coincide: lo único que puede ocurrir son calambres estomacales o musculares, pero no desmayos fatales.
Los expertos sugieren que, si quieres evitar molestias, lo ideal es esperar entre 30 y 60 minutos antes de nadar. No es una regla estricta, pero ayuda a que el cuerpo procese mejor los alimentos.
El nuevo invento que está revolucionando la experiencia para nadar en el mar