El engaño comienza cuando uno o varios sujetos hacen señas a conductores para advertirles sobre una supuesta falla en una de las llantas. Al detenerse para revisar el vehículo, los delincuentes se ofrecen a “ayudar”, fingiendo ser mecánicos o personas que solo buscan apoyar.
Después de manipular el automóvil o simular una reparación, los estafadores exigen pagos excesivos que pueden ir de los 20 mil hasta los 40 mil pesos por supuestas refacciones o daños. En algunos casos, las víctimas también son amenazadas, despojadas de sus pertenencias o incluso del vehículo.
Especialistas recomiendan no detenerse en lugares solitarios, pedir ayuda únicamente a servicios oficiales y mantener la calma ante este tipo de situaciones.
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