El ataque ocurrió el 24 de marzo, cuando el joven ingresó al plantel con un arma hechiza tipo R-15 oculta en una funda de guitarra. Tras los hechos, fueron sus propios compañeros quienes lo sometieron antes de la llegada de autoridades.
Las víctimas fueron dos docentes de 36 y 37 años. El agresor, de 15 años, fue entregado a la policía tras ser inmovilizado por alumnos.
La investigación sigue abierta: el origen del arma no ha sido determinado y el celular del menor continúa desaparecido. También se analizan sus redes sociales y posibles influencias digitales.
El caso ha reavivado el debate sobre seguridad escolar en México y el impacto de contenidos en internet.
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