El condón es uno de los métodos más seguros para prevenir embarazos y enfermedades de transmisión sexual. Sin embargo, puede romperse si no se usa correctamente.
Entre los factores más comunes están:
- Mala colocación, como usar uñas o dientes al abrir el empaque.
- Falta de lubricación, lo que genera fricción excesiva.
- Uso de lubricantes inadecuados, como aceites o cremas que dañan el látex.
- Condón caducado o mal almacenado, expuesto al calor o la luz.
- Talla incorrecta, demasiado ajustado o flojo.
- En casos raros, defectos de fabricación.
La rotura compromete la protección, aumentando el riesgo de embarazo no planeado y transmisión de infecciones.
Para reducir el riesgo:
- Revisa la fecha de caducidad y el empaque.
- Ábrelo con cuidado, nunca con objetos filosos.
- Usa lubricantes a base de agua o silicona.
- Elige la talla adecuada.
- Guarda los condones en lugares frescos y secos.
Un condón bien usado es seguro y eficaz. La clave está en la prevención y el cuidado al momento de utilizarlo.
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