Es la práctica de desconectarse emocionalmente del empleo y limitarse a las tareas básicas. No significa renunciar, sino establecer límites claros entre la vida laboral y personal.
Especialistas señalan que tras las vacaciones de Semana Santa, el cansancio acumulado y la necesidad de replantear prioridades hacen que más empleados adopten esta tendencia. Abril se convierte en un mes clave para reflexionar sobre el balance entre trabajo y bienestar.
El quiet quitting no es solo una moda, es un síntoma de cómo las personas buscan recuperar su equilibrio. Más que desinterés, puede ser una forma de proteger la salud mental y física.
Nuevos sistemas de trabajo: Coworking turístico