El hombre quedó sepultado y comenzó a asfixiarse tras un accidente en la montaña. La situación era crítica: cada segundo contaba mientras la nieve lo mantenía inmovilizado.
Dos esquiadores que se encontraban cerca escucharon los gritos de auxilio y reaccionaron de inmediato. Con sus propias manos comenzaron a remover la nieve hasta liberar al hombre, evitando que la tragedia se consumara.
Un instante de peligro transformado en un relato de esperanza y humanidad.
Colapso de carretera en Laak, Davao de Oro, Filipinas