Basados en una supuesta marca de mordida, los forenses lo señalaron como culpable. Fue condenado inicialmente a pena de muerte, aunque después su sentencia se redujo a cadena perpetua.
Décadas después, en 2018, el Proyecto Inocencia logró que la fiscalía revisará el caso. Las pruebas de ADN, inexistentes en los años 80, revelaron la verdad: Robert no era el responsable. El análisis apuntó a otros dos hombres.
En 2020, tras 38 años tras las rejas, Robert DuBoise fue liberado a los 56 años. Un momento que marcó el fin de una injusticia y el inicio de su búsqueda de reparación.
DuBoise demandó a la ciudad de Tampa, a los policías que lo investigaron y al dentista forense que lo incriminó. El Ayuntamiento votó de manera unánime para otorgarle 14 millones de dólares como compensación.
La historia de Robert DuBoise recuerda que la justicia puede fallar, pero también que la ciencia y la perseverancia pueden devolver la libertad, aunque sea décadas después.
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