Diversos estudios muestran que acariciar a un gato reduce la presión arterial y libera endorfinas. Su ronroneo, con frecuencias entre 25 y 150 Hz, tiene un efecto relajante que ayuda a disminuir la tensión emocional.
- Disminuyen la sensación de soledad.
- Favorecen la producción de serotonina y dopamina.
- Generan rutinas de cuidado que fortalecen la autoestima.
- Su compañía aporta seguridad y calma en momentos de ansiedad.
En hospitales y centros de salud mental, los gatos se utilizan como parte de terapias asistidas. Su presencia ayuda a pacientes con depresión, estrés postraumático y trastornos de ansiedad.
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