La contaminación cruzada ocurre cuando bacterias pasan de un alimento a otro, especialmente entre crudos y cocidos. Una cocina sucia puede ser origen de infecciones gastrointestinales. La higiene adecuada reduce riesgos y protege la salud de toda la familia.
Consejos prácticos para evitar contaminación:
- Lava manos y utensilios antes y después de manipular alimentos.
- Separa alimentos crudos y cocidos en recipientes distintos.
- Desinfecta superficies con agua caliente y productos adecuados.
- Usa tablas diferentes para carnes, pescados y vegetales.
- Refrigera correctamente los productos perecederos.
- Evita utensilios dañados que puedan acumular bacterias.
Una cocina limpia no solo es agradable: es un espacio seguro. Con pequeños hábitos diarios, puedes proteger a tu familia de bacterias y enfermedades.
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