Estos tratamientos llevan vitaminas, minerales y antioxidantes directo a la sangre para una absorción rápida.
Se usan para combatir la deshidratación, el cansancio, fortalecer el sistema inmune, aliviar la resaca y hasta mejorar piel, cabello y sueño. Entre sus ingredientes destacan vitamina C, complejo B, magnesio y zinc.
Pero ojo: autoridades sanitarias alertan sobre riesgos graves si no se aplican bajo supervisión médica. Desde infecciones hasta reacciones severas e incluso fallecimientos. No es un tratamiento “casero” ni para cualquiera.
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