Cuando buscan comida, suelen subir a la superficie cada 5 a 40 minutos para respirar. Pero cuando deciden tomar una siesta bajo el agua, su metabolismo se ralentiza tanto que pueden dormir entre 4 y 7 horas con una sola bocanada de aire.
Este mecanismo les permite descansar en el fondo marino sin riesgo de quedarse sin oxígeno. Es como si pudieran vivir toda una noche de sueño con un solo respiro.
Estos ‘superpoderes’ son parte de la adaptación que ha permitido a las tortugas marinas sobrevivir millones de años. Cuidar los océanos significa proteger también a estas especies que nos enseñan la magia de la naturaleza.
Playas aptas para nadar en Semana Santa: ¿dónde puedes chapotear sin miedo?