En plena función, una madre comenzó el trabajo de parto y terminó dando a luz en la butaca, sorprendiendo a todos los presentes.
El inesperado nacimiento generó aplausos y emoción entre los asistentes. Y el cine, como gesto de celebración, decidió otorgar a la bebé un regalo único: entradas gratuitas para ver películas de por vida.
Más allá de la anécdota, el hecho se convirtió en símbolo de cómo los espacios cotidianos pueden ser escenario de momentos extraordinarios. La bebé, literalmente, nació rodeada de historias… y ahora podrá disfrutarlas siempre.
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