En los últimos días, las redes se encendieron con videos que muestran la inesperada fraternidad entre las selecciones de México y Japón en el Mundial Sub-17 Qatar 2025. Todo nació antes de un duelo de los nipones, cuando atravesaban una mala racha. Ahí entraron los mexicanos, con ese corazón que no falla, lanzando porras para levantarles el ánimo.

El marcador no les sonrió, pero el detalle abrió un puente emocional que hizo ruido en todo el mundo. Y cuando tocó el turno de México, Japón regresó el gesto: corearon sus cánticos, chocaron manos y formaron una fila para apoyar a la Selección Azteca.

Un intercambio limpio, humano, de esos que recuerdan por qué el fútbol sigue siendo ese viejo ritual capaz de unir lo que a veces parece imposible

¿Por qué no habrá clases el viernes 14 de noviembre? Todo sobre el megapuente escolar de noviembre 2025