La misa pública se celebró en la Catedral de San Patricio, uno de los templos más emblemáticos de la ciudad. A la salida del féretro, un grupo de trompetistas interpretó melodías en su honor, llenando el aire de nostalgia y gratitud.
Willie Colón no solo fue un virtuoso del trombón, también un cronista musical de la vida latina en Nueva York. Su obra junto a Héctor Lavoe y otros grandes de la Fania All-Stars marcó generaciones y convirtió la salsa en un símbolo de identidad.
Un adiós que se convirtió en celebración de vida, música y cultura.
¡Así se prepara una buena salsa! 100 Mexicanos no se equivocan