La calle Allende ya no es calle, es una atracción turística de aventura extrema. Vecinos y visitantes disfrutan del emocionante reto de esquivar baches del tamaño de un aljibe, cruzar charcos que podrían catalogarse como lagunas y no resbalar en el lodo traicionero que deja cada lluvia en el municipio de Huitzilac.
JUSTO EN EL BLANDO: Huitzilac, ¡Tiene sus lugares no agradables!