A un costado de una secundaria en Oacalco, los alumnos de Yautepec viven cada mañana una experiencia inolvidable al intentar cruzar la calle Gabriel Tepepa. Grava suelta por todos lados, nubes de polvo dignas de un efecto especial de película, y un canal sin barandal que convierte un tropiezo en una historia de tobillo torcido que nadie quiere contar.
Pobladores de Yautepec sufren en cada paso que dan por la calle Francisco Villa