Dicen que el miedo no anda en burro, pero en esta calle parece que tampoco trae barandal completo. Aquí el peligro es democrático: le toca a peatones, automovilistas, perritos, gatos y a cualquiera que se atreva a pasar por la Privada Álvaro Obregón. Y es que, por alguna extraña decisión que solo las autoridades podrían explicar, a alguien se le ocurrió dejar solo la mitad del barandal, y la otra parte quedó abierta directamente hacia la barranca.
¡Alturas que dan mucho miedo! Habitantes de Temixco denuncian barandal en malas condiciones