Ya casi llega junio, aquí el sol sigue pegando sabroso. La laguna se ve de postal, pero los clientes, esos nomás no aparecen. En Coatetelco, los comerciantes hacen lo de siempre: abren, atienden y hasta le echan ganas al antojo, pero muchas mesas siguen más vacías que promesa de campaña. Y es que el problema no es el calor, sino la inseguridad y la falta de confianza que desde hace meses le pusieron freno al turismo, y de paso, al ingreso de muchas familias.
Dos ataques armados en Miacatlán y Coatetelco dejan dos muertos y un herido