Era operativo, no era decomiso, era presuntamente reparto exprés. Y para que todo fuera más “discreto”, la mercancía iba tapada con una lona de propaganda política. Porque aquí no se esconde nada… se promociona.
Las imágenes y testimonios apuntan a que la ruta era muy clara: de lo público… a lo privado. Todo con recursos del ayuntamiento: gasolina, vehículo y chofer… pagados por los ciudadanos. Eficiencia administrativa, pero en otra área...
Y mientras la camioneta hacía su ronda, el discurso oficial también.
Estudiantes de la UAEM marchan en Cuernavaca para exigir seguridad dentro y fuera de las aulas