Dicen que el que persevera, alcanza, pero parece que al alcalde del municipio de Cuernavaca, José Luis Urióstegui, no le alcanzó ni el tiempo ni las ganas para insistir con su famosa ciclopista en Palmira. Ese megaproyecto que, según él, iba a revolucionar la movilidad, pero terminó pedaleando directo al olvido.
Hombre recibe seis disparos afuera de su trabajo en Cuernavaca