Este “barco fantasma” forma parte de una flota clandestina ligada a Rusia, utilizada para evadir sanciones tras la guerra en Ucrania. El buque, que zarpó desde Murmansk, quedó a la deriva tras un presunto ataque con dron, obligando a evacuar a su tripulación.
El riesgo es enorme: transporta miles de toneladas de gas natural, diésel y fueloil que podrían derramarse en cualquier momento. Expertos, como el WWF (Fondo Mundial para la Naturaleza), advierten sobre un posible colapso ambiental con incendios, contaminación masiva y daños irreversibles a la biodiversidad.
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