Cada presentación tiene ventajas distintas: el líquido evita contacto directo y permite dosificar; la barra rinde más y reduce plásticos, aunque se desgasta con humedad; la espuma se distribuye rápido y es práctica para niños. Más allá del tipo de jabón, lo esencial es la técnica. La OMS recomienda frotar palmas, dorsos, entrelazar dedos, limpiar pulgares y uñas, enjuagar y secar.
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