La rabia es una enfermedad viral que se transmite de animales a humanos de forma natural, y puede afectar el sistema nervioso central. Casi siempre resulta fatal una vez que aparecen los síntomas clínicos.
Se contagia principalmente a través de la saliva de animales infectados, como perros, murciélagos o gatos, mediante mordeduras, arañazos o contacto con mucosas. Aunque es prevenible con una intervención oportuna, sigue representando un riesgo para la salud.
¿Cuales son los síntomas de la rabia en humanos?
El período de incubación suele durar de uno a tres meses, aunque puede variar. Los primeros síntomas incluyen fiebre, dolor de cabeza, malestar general, irritabilidad y hormigueo o dolor en el sitio de la mordedura.
Posteriormente, la enfermedad avanza en dos formas principales:
- Rabia furiosa: Hiperactividad, agitación, alucinaciones, miedo intenso al agua y corrientes de aire, y espasmos musculares.
- Rabia paralítica: Parálisis progresiva que comienza cerca de la herida y avanza hasta el coma.
Sin tratamiento previo, la muerte ocurre por paro cardiorrespiratorio en pocos días.
¿Qué tratamiento se debe seguir contra la rabia en humanos?
Una vez que aparecen los síntomas, no existe un tratamiento curativo efectivo y el pronóstico es casi siempre fatal. Por ello, la clave está en actuar de manera mediata después de cualquier mordedura sospechosa:
- Lavado exhaustivo de la herida con agua y jabón.
- Administración de inmunoglobulina antirrábica humana para protección inmediata.
- Vacunas antirrábicas en un periodo especifico.
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