Sentir somnolencia junto a un ser querido es una señal clara de seguridad emocional. Cuando el cuerpo percibe calma y protección, se activa el sistema nervioso parasimpático, encargado del descanso, provocando una relajación profunda. La cercanía física libera oxitocina, la hormona del amor, que fortalece el vínculo, genera confianza y favorece un sueño más reparador. Además, estar con la pareja reduce el cortisol, calma la mente y disminuye el exceso de pensamientos. Estudios indican que dormir acompañado mejora la calidad del descanso; incluso, el aroma de un ser querido puede ayudar a conciliar el sueño, aun en su ausencia.
Sentir somnolencia junto a un ser querido no es casualidad: es una señal de seguridad emocional. Cuando el cuerpo percibe calma y protección, se activa el sistema nervioso parasimpático, responsable del descanso y la digestión, induciendo una relajación profunda.
La cercanía y el contacto físico liberan oxitocina, conocida como la hormona del amor, que fortalece el vínculo, genera confianza y favorece un sueño más reparador.
Estar con tu pareja reduce los niveles de cortisol, aquieta la mente y disminuye el ruido de los pensamientos excesivos. Diversos estudios señalan que dormir acompañado puede mejorar la calidad del descanso; incluso, el aroma de un ser querido puede inducir al sueño, aun cuando no esté presente.