El clásico provoca fiebre alta, dolor de cabeza, dolor detrás de los ojos, cansancio, dolores musculares y aparición de sarpullido. Aunque incómodo, suele resolverse con reposo e hidratación.
El dengue hemorrágico es más peligroso: además de los síntomas clásicos, aparecen sangrados en encías, nariz o piel, vómito con sangre y dificultad para respirar. Puede evolucionar a un shock que requiere atención médica inmediata.
¿Es gripe o dengue? Aprende a diferenciarlos