Investigadores del Instituto Central de Salud Mental de Mannheim y la Universidad de Heidelberg comprobaron que los niños con autismo de alto funcionamiento recuperan recuerdos biográficos más tempranos gracias a su fuerte vínculo con detalles sensoriales.
La investigación respalda la Teoría del Mundo Intenso, propuesta en 2005 por Kamila y Henry Markram. Esta señala que el autismo no implica un déficit, sino una hiperfunción cerebral: hiperpercepción, hiperatención, hipermemoria e hiperemocionalidad.
Comprender cómo funcionan los recuerdos en niños con autismo es clave para mejorar la convivencia y evitar la revictimización. La empatía y la atención a sus percepciones sensoriales son la mejor herramienta.
2 de abril: Conciencia sobre el Autismo