Hay días en los que el maquillaje parece desvanecerse antes del café de media mañana. El calor, el sudor y el paso de las horas pueden convertirse en enemigos silenciosos, pero existe un truco que las maquillistas profesionales llevan años usando para lograr un look intacto: la preparación correcta de la piel y la famosa técnica “sándwich”.
El verdadero secreto para que el maquillaje de larga duración permanezca impecable no depende únicamente de comprar productos costosos. Todo comienza con una piel hidratada y equilibrada. Después de aplicar productos líquidos como base, corrector o rubor en crema, entra en acción el truco clave: rociar una capa de setting spray antes de utilizar polvos.
Esta técnica ayuda a fijar cada capa y crea una especie de “escudo” que mantiene el maquillaje fresco durante horas. Luego llega el llamado sellado estratégico, que consiste en aplicar polvo translúcido únicamente en zonas donde aparece más brillo, como frente, nariz y barbilla.
Además, los expertos recomiendan sellar productos en crema con su versión en polvo, por ejemplo rubor líquido con rubor compacto. Este método intensifica el color y evita que desaparezca con el tiempo.
Al final, un maquillaje impecable no es magia: es técnica, paciencia y capas bien construidas.