¿Has notado que oscurece más temprano? No es tu imaginación: las noches se alargan y hay una razón científica detrás y se llama equinoccio.
La Tierra está inclinada 23.5 grados sobre su eje. Esa inclinación hace que, conforme avanzamos hacia el otoño e invierno, el hemisferio norte reciba menos luz solar directa.











