La gripe suele presentar fiebre moderada, tos, dolor de garganta, congestión nasal, cansancio y dolores musculares. Generalmente mejora en menos de una semana.
El dengue, transmitido por el mosquito Aedes aegypti, provoca fiebre alta repentina, dolor intenso en articulaciones y detrás de los ojos, además de sangrado en encías o aparición de manchas rojas en la piel.
Si la fiebre no baja, aparecen sangrados o el malestar empeora, es fundamental acudir al médico. El dengue puede complicarse y convertirse en hemorrágico.
La gripe se supera con reposo, pero el dengue requiere atención inmediata. Reconocer la diferencia puede marcar la línea entre una recuperación rápida y una emergencia médica.
8 Señales de alerta en la gripe que no debes ignorar