Aunque muchos creen que los perros “detectan malas vibras”, expertos en conducta canina aseguran que la explicación va mucho más allá.
De acuerdo con el adiestrador Enrique Molina, los perros perciben detalles que para los humanos pasan desapercibidos, como olores fuertes, lenguaje corporal, tono de voz, nerviosismo o incluso la forma de caminar.
El especialista explica que factores como perfumes intensos, olor a tabaco, movimientos bruscos o miradas fijas pueden hacer que un perro se sienta incómodo o inseguro, provocando ladridos selectivos.
Además, algunas reacciones pueden estar relacionadas con malas experiencias previas, ya que los perros suelen asociar ciertas características físicas o comportamientos con situaciones negativas.
Expertos recomiendan no forzar al animal a interactuar y ayudarlo a socializar poco a poco mediante experiencias positivas y entrenamiento adecuado.
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