Aunque en redes sociales los zapatos para mascotas parecen una moda tierna, especialistas advierten que su uso excesivo puede afectar seriamente la salud de perros y gatos. Los veterinarios explican que el calzado para mascotas no debe utilizarse como accesorio diario, sino únicamente en situaciones específicas, como superficies extremadamente calientes o terrenos peligrosos.
Uno de los principales riesgos es el bloqueo de la transpiración. Las almohadillas ayudan a regular la temperatura corporal y, al cubrirlas por demasiado tiempo, se acumula humedad que favorece hongos, bacterias e irritaciones. Además, las suelas rígidas alteran la postura natural, generando dolor muscular y problemas articulares.
Otro efecto preocupante es la pérdida de propiocepción, ya que los animales dejan de percibir texturas y temperaturas del suelo, provocando estrés e inseguridad. También puede ocurrir crecimiento excesivo de uñas por falta de desgaste natural.
En los gatos, el uso de zapatos está prácticamente desaconsejado. Los felinos dependen de sus garras y equilibrio para desplazarse, por lo que el calzado puede causar ansiedad severa.
Sin embargo, durante olas de calor, el asfalto caliente puede superar los 50 °C y quemar sus patas. En esos casos, los expertos recomiendan usar zapatos solo de forma temporal y aplicar la “regla de los 5 segundos”: si el suelo quema tu mano, también dañará a tu mascota.
La mejor prevención sigue siendo pasear temprano por la mañana o durante la noche, cuando el pavimento está más fresco.