El video muestra a la mujer utilizando las instalaciones de la purificadora para lavar prendas íntimas. La escena fue grabada por testigos y rápidamente se difundió en redes sociales.
El caso generó indignación y burlas en redes sociales. Usuarios cuestionaron la falta de respeto hacia un espacio destinado al consumo humano y exigieron mayor control en estos establecimientos.
La purificadora de Durango nos recuerda que los espacios públicos requieren respeto. La higiene es responsabilidad compartida y su descuido puede afectar a toda la comunidad.
Redes bautizan a ladrona como Lady Pastel