Las imágenes de la marcha del 8M en Tlaxcala se volvieron virales en redes sociales debido a la peculiar forma en que una mujer llevó a su pareja a la manifestación: sin playera y encadenado. En el torso del hombre se leía la frase “me callo para que ellas hablen”, lo que llamó la atención de asistentes y usuarios en internet.
Durante la movilización, el sujeto fue interceptado por su expareja, quien aprovechó el espacio de denuncia pública para señalar, frente a cientos de personas, que mantiene un adeudo por pensión alimenticia. En videos que circulan en redes sociales se observa el momento exacto en que la mujer confronta al hombre y también a su actual pareja, cuestionando la incongruencia entre su presencia en una marcha feminista y la presunta falta de responsabilidad económica y afectiva hacia su hijo.
La escena rápidamente se convirtió en un ejemplo de una de las demandas centrales del movimiento feminista en México: visibilizar la violencia económica y exigir el cumplimiento de la llamada Ley Sabina, impulsada para garantizar que los deudores alimentarios asuman sus responsabilidades.
Hasta el momento, no se ha informado si existe alguna respuesta legal por parte del hombre señalado.