Aunque muchas personas lo consideran un hábito cotidiano inofensivo, planchar la ropa tiene un impacto ambiental. El principal problema radica en el consumo de electricidad, ya que una plancha convencional puede consumir entre mil y 2 mil vatios por hora, lo que genera emisiones de dióxido de carbono.
Según diversos estudios, planchar una camisa arrugada puede emitir alrededor de 40 a 200 gramos de dióxido de carbono. Si una persona plancha cinco prendas a la semana, esto puede ser equivalente al emitido por recorrer varios kilómetros en auto al año. Aunque no es el factor más contaminante de la industria textil, sumado a millones de hogares se convierte en una carga significativa para el medio ambiente.
Alternativas ecológicas ante las emisiones de dióxido de carbono por planchar ropa
- Elegir prendas de tejidos que no se arrugan fácilmente como lana, ciertos sintéticos o mezclas especiales).
- Usar vaporizadores de ropa, los cuales consumen menos energía.
- Colgar la ropa en el baño mientras te duchas con agua caliente, ya que el vapor natural alisa las arrugas.
- Aplicar sprays antiarrugas naturales o planchar solo lo necesario.
- Tender la ropa correctamente y sacarla de inmediato de la lavadora reduce la necesidad de planchar.
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