Cuando una persona recibe una descarga eléctrica de alta intensidad, uno de los efectos más visibles y graves es la aparición de quemaduras en la piel y tejidos internos. Aunque comúnmente se asocia el daño similar al del fuego, el proceso real es mucho más complejo.
¿Por qué el cuerpo humano se quema cuando recibe una fuerte descarga eléctrica?
El principal responsable de las quemaduras es el efecto Joule: cuando una corriente eléctrica circula a través del cuerpo humano, ofrece resistencia de la piel, tejidos y huesos. Según la ley de Joule, la energía térmica generada es directamente proporcional al cuadrado de la intensidad de la corriente (I²) y a la resistencia (R) del tejido: Calor = I² × R × t.
A mayor corriente o mayor tiempo de exposición, mayor cantidad de calor se produce. Este calor puede alcanzar temperaturas superiores a los 100 grados en fracciones de segundo, coagular proteínas, destruir células y carbonizar tejidos.
Además de las quemaduras internas a lo largo del trayecto de la corriente en descargas de alta tensión, se generan arcos eléctricos externos que pueden alcanzar temperaturas de hasta 3 mill 500 grados, causando quemaduras graves en la superficie de la piel, a veces con carbonización visible.
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