La microluna y la superluna son dos fenómenos astronómicos que transforman el aspecto del cielo nocturno y despiertan la curiosidad de millones de personas. La diferencia clave entre ambos eventos está en la distancia de la Luna respecto a la Tierra, lo que modifica su tamaño aparente y su brillo.
La llamada superluna ocurre cuando la Luna llena coincide con el perigeo, el punto más cercano de su órbita alrededor de nuestro planeta. En ese momento, el satélite natural puede verse más grande y brillante de lo habitual, iluminando con mayor intensidad el paisaje nocturno.
En contraste, la microluna sucede cuando la Luna alcanza el apogeo, es decir, su punto más lejano de la Tierra. Debido a esa distancia, el astro luce ligeramente más pequeño y menos luminoso. Entre el perigeo y el apogeo existe una diferencia aproximada de 50 mil kilómetros, una cifra capaz de alterar notablemente la percepción visual del fenómeno.
Aunque muchas personas no logran distinguir el cambio de tamaño a simple vista, el aumento de brillo en una superluna sí suele ser evidente. Curiosamente, los términos superluna y microluna no pertenecen oficialmente a la astronomía, sino que surgieron de la astrología y la divulgación popular.