Los mosquitos buscan a sus presas mediante olores corporales, calor humano y dióxido de carbono. No existe evidencia de que el tipo de sangre o el color de piel influyan en su atracción.
Los científicos señalan que ciertos hábitos aumentan el riesgo de picaduras:
- Sudar en exceso, liberando ácido láctico, úrico y amoniaco.
- Vestir ropa oscura como negro, azul marino o rojo.
- Hacer ejercicio al aire libre.
- Tener un metabolismo alto que quema más energía incluso en reposo.
Mosquitos y repelentes vegetales: lo que revela la ciencia