En la gastronomía mexicana, especialmente durante celebraciones del Día de Reyes, los chiles en nogada o la Navidad, el acitrón ha sido un ingrediente icónico. Este dulce cristalizado, de textura crujiente y sabor suave proviene tradiciones ancestrales y platillos festivos que unen a las familias.
Sin embargo, a pesar de que aparentemente no es peligroso para ser consumido por el humano, se esconde una amenaza ambiental que ha llevado a su prohibición en México.
¿Por qué el consumo de acitrón se volvió ilegal en México?
El acitrón se obtiene de la pulpa de la biznaga, principalmente de la especie Echinocactus platyacanthus, un cactus endémico de zonas áridas mexicanas como Hidalgo, San Luis Potosí y Querétaro. Esta planta crece extremadamente lento, ya que puede tardar entre 14 y 60 años en alcanzar un tamaño adecuado, y su extracción implica destruirlo desde la raíz.
La sobreexplotación para satisfacer la demanda culinaria, combinada con el comercio ilegal y la pérdida de hábitat, ha reducido drásticamente sus poblaciones. Por ello, desde 2010 está catalogada como especie sujeta a protección especial. Su colecta, transporte, posesión y comercialización sin permiso constituyen un delito federal, con sanciones que con multas de miles de pesos e incluso prisión de 1 a 9 años.
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