El visitante aseguró que la salsa le provocó daños físicos y mentales, y exigió una indemnización de 100,000 dólares. El caso rápidamente llamó la atención por lo inusual de la acusación.
El juez federal Dale Ho desestimó la demanda, argumentando que el picante es parte esencial de la comida mexicana y no requiere advertencia especial. La resolución cerró el caso, dejando claro que la gastronomía mexicana no puede ser juzgada por su intensidad de sabor.
La noticia se viralizó en redes sociales, generando debate entre quienes defendieron la autenticidad del picante y quienes cuestionaron la reacción del turista. Para muchos, el episodio fue un recordatorio de que la cocina mexicana es intensa, vibrante y, sobre todo, única.
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