El primer caso ocurrió cuando un menor nadaba cerca de la orilla. El tiburón lo mordió en una pierna, provocando lesiones tan graves que requirieron amputación.
Días después, una joven fue atacada en circunstancias similares. El impacto del mordisco obligó a médicos a amputar parte de su extremidad.
Los casos se viralizaron en redes sociales, donde usuarios exigieron mayor seguridad en playas y campañas de prevención. Autoridades locales reforzaron la vigilancia y emitieron recomendaciones para turistas.
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