Especialistas en endocrinología explican que, cuando el estrés se mantiene por periodos prolongados o se duerme menos de lo recomendado, el cuerpo puede experimentar una desregulación del cortisol, lo que se relaciona con problemas como resistencia a la insulina, aumento de peso, alteraciones del estado de ánimo y mayor riesgo cardiovascular.
De acuerdo con los expertos, el cortisol alcanza sus niveles más altos por la mañana para favorecer el estado de alerta y disminuye durante la noche para facilitar el descanso. Sin embargo, los malos hábitos pueden alterar este ritmo natural.
Para mantener niveles saludables de esta hormona, se recomienda dormir entre 7 y 9 horas por noche, mantener horarios regulares de descanso, realizar actividad física de forma constante y aplicar técnicas de manejo del estrés como meditación, respiración profunda o yoga.
Estrés crónico y cortisol alto: un riesgo silencioso para tu salud