El ejemplar fue trasladado al Parque Nacional Kruger, donde especialistas realizaron una necropsia que confirmó la presencia de restos humanos en su interior. El hallazgo ha encendido las alertas sobre la convivencia entre fauna salvaje y comunidades cercanas a estos ecosistemas.
Autoridades informaron que continúan las pruebas genéticas para identificar a la víctima y esclarecer lo ocurrido. Este tipo de incidentes, aunque poco comunes, subrayan los riesgos en zonas donde habitan especies peligrosas como los cocodrilos.
El caso ha generado conmoción internacional por la brutalidad del ataque y el proceso de investigación en curso
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