El incendio ocurrió en un templo budista de Japón, afectando estructuras históricas. La llama eterna, considerada un símbolo de continuidad espiritual, se extinguió por primera vez en décadas. El fuego generó alarma entre fieles y autoridades culturales.
La noticia se viralizó en redes, donde usuarios expresaron tristeza y preocupación. Organismos culturales y religiosos señalaron la pérdida como un golpe simbólico. Se abrió debate sobre la protección de templos históricos frente a incendios y desastres naturales.
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