Las luces se clasifican por colores:
- Rojo: alerta grave, detente de inmediato.
- Amarillo/naranja: mantenimiento pendiente, revisa pronto.
- Verde/azul/blanco: funciones activas, no representan peligro.
Las más críticas son:
- Freno: líquido bajo o falla en el sistema.
- Temperatura del motor: riesgo de sobrecalentamiento.
- Aceite: baja presión, posible daño interno.
- Batería: falla en el sistema de carga.
- Bolsas de aire: riesgo de no activarse en un choque.
El ‘Check Engine’ es la luz más temida. Puede encenderse por un sensor sucio o por fallas graves en el motor.
- Si está fija, lleva el auto a revisión lo antes posible.
- Si parpadea, detente de inmediato: el daño puede ser mayor.
Cada luz del tablero es un mensaje. Ignorarlas puede costar caro. Conocerlas es tu mejor defensa para mantener el auto seguro y tu vida protegida.
¿Tu coche gasta mucha gasolina? El problema podría estar en las bujías