Vamos ahora a hablar de magia, porque el mejor truco no está en un show, está en el Pueblo Mágico de Tepoztlán. Aquí hay una “isla”, pero no es de agua, ni de palmeras, ni de postal. Es una isla de concreto, bien firme e incómoda. Un espacio donde la lógica desaparece y la obra pública también, porque lo que debería ser calle, termina siendo un acto de ilusionismo urbano.
¡Vialidades sin final feliz! Vecinos de la calle Lauro Ortega de Tepoztlán viven entre polvo, baches y sin pavimento