¿A ustedes les gustan los cuentos? ¿De esos con final feliz, que hasta sacan lagrimita? Bueno, este no es de esos; mas bien es de terror. La historia se llama calle Lauro Ortega, en Tepoztlán. Sin pavimento, con baches, polvo y una colección completa de problemas. Aquí no hay príncipes, ni final feliz, sólo vecinos esquivando baches como si fuera deporte extremo.
Vecinos de Tepoztlán han tenido que invertir de sus recursos para reparar la calle Tabachín, ¿y las autoridades para cuando?