La administración de Clara Brugada impulsa la pintura de puentes, banquetas y mobiliario urbano en tonos morado y lila, además de instalar figuras del Ajologol. Ciudadanos critican que estas acciones ocurran mientras persisten problemas como baches, fugas de agua y fallas en el Metro CDMX. Especialistas en movilidad y seguridad vial advierten que algunos cambios de color podrían afectar la visibilidad de peatones y automovilistas en la Ciudad de México.
La llamada “ajolotización” de la CDMX se ha convertido en uno de los temas más polémicos rumbo a la Copa Mundial de la FIFA 2026. El proyecto impulsado por el gobierno de Clara Brugada contempla pintar puentes peatonales, bardas, banquetas, mobiliario urbano y hasta unidades del Tren Ligero en tonos morado y lila, además de colocar figuras del Ajologol, mascota vinculada al evento deportivo. Sin embargo, la iniciativa ha detonado críticas por el posible uso de recursos públicos en intervenciones estéticas mientras persisten problemas urbanos de fondo.
Ciudadanos y sectores de oposición cuestionan que presuntamente se hayan destinado entre 500 y más de 3,200 millones de pesos a esta renovación visual, mientras continúan los baches, las fugas de agua, el deterioro del Metro CDMX y las fallas en el drenaje capitalino. En redes sociales, usuarios califican el proyecto como un simple “maquillaje urbano”.
El debate se intensificó tras denuncias de trabajadores de limpia, quienes señalaron que el cambio de uniformes fluorescentes a tonos guinda redujo su visibilidad durante jornadas nocturnas en la Ciudad de México.