Con la llegada de las vacaciones de verano, especialistas hacen un llamado a madres, padres y cuidadores para vigilar el uso excesivo de la tecnología entre niñas, niños y adolescentes. Aunque los dispositivos electrónicos pueden ser herramientas de aprendizaje y entretenimiento, su uso sin límites representa riesgos importantes para la salud física y emocional.
De acuerdo con psicólogos y estudios difundidos por la UNAM y la revista científica Frontiers in Psychology, el abuso de celulares, redes sociales y videojuegos puede provocar ansiedad, irritabilidad y una fuerte dependencia a las pantallas. Además, cuando los dispositivos son retirados, algunos menores presentan síntomas similares al síndrome de abstinencia.
Otro de los principales efectos es la alteración del descanso. La luz azul emitida por las pantallas reduce la producción de melatonina, afectando el sueño y, en consecuencia, el rendimiento escolar y la capacidad de concentración.
Los especialistas también advierten que el exceso de tiempo frente a una pantalla limita la convivencia cara a cara, afecta el desarrollo de habilidades sociales, disminuye la empatía y favorece el sedentarismo, aumentando el riesgo de obesidad infantil.
Para lograr un uso saludable de la tecnología, recomiendan establecer horarios, supervisar los contenidos y promover actividades como el deporte, la lectura y la convivencia familiar. Además, recuerdan que el mejor ejemplo para las y los menores comienza en casa, con adultos que también mantienen un equilibrio en el uso de las pantallas.